Averiguamos qué está fallando de verdad antes de que nadie diseñe la solución.
Los proyectos siguen los mismos tres movimientos, sea cual sea la situación. Lo que cambia son las proporciones: algunas empresas necesitan la mayor parte del trabajo en el diagnóstico, otras ya conocen el problema con precisión y necesitan que la ejecución sobreviva al contacto con la organización.
Diagnosticar
Entender qué está causando el problema, y no qué se presenta como tal. Entrevistas con el equipo directivo, una revisión de cómo se mueven de verdad el trabajo y las decisiones, análisis de causa raíz. Produce una limitación con nombre, su coste, un conjunto de prioridades y una intervención recomendada.
Diseñar
Definir qué cambia. Según la limitación, eso es un modelo operativo, una arquitectura de decisiones, un sistema de crecimiento, un plan de transformación o una hoja de ruta. Siempre incluye la experiencia que el trabajo va a requerir y las medidas que mostrarán si funcionó.
Ejecutar
Reunir y liderar el trabajo. Respondemos por la calidad de la intervención y por su ejecución de principio a fin, sea quien sea quien la haga.
Esa es la forma de un proyecto.
El alcance, el importe y los criterios de salida salen del diagnóstico, y los ves antes de comprometerte.
Tráenos el problema →From Hero to Architect.
Dentro de la ejecución corre el método sobre el que se construyó la firma: diagnosticar, priorizar, planificar, implementar, adoptar. La última etapa es la que casi todo el mundo se salta. Un marco de trabajo cuenta cuando sigue funcionando mucho después de que el proyecto termine, viviendo en cómo trabaja el equipo y no en un documento que nadie abre.
Las personas de un proyecto dependen del problema.
A veces es nuestra fundadora liderando el trabajo directamente. A veces un especialista senior encaja mejor en un área concreta, y lo sumamos y lo integramos. Según lo que la situación necesite, la ejecución toma la forma de una operadora integrada en el equipo, liderazgo fraccional de un área, dirección de programa entre varias, o asesoría junto a un equipo que hace el trabajo por su cuenta.
Son formas de ejecutar, no productos entre los que elegir. Lo que un proyecto necesita es un resultado del diagnóstico.
Cómo se selecciona la experiencia: la red de expertos. Una forma de ejecución en detalle: fractional COO.
Cada proyecto se acota al problema.
Lo que cuesta un proyecto depende de lo que encuentre el diagnóstico: el problema, la experiencia necesaria y el nivel de implementación. Lo dejamos por escrito en una propuesta, junto con aquello por lo que respondemos nosotros y lo que sigue siendo tuyo, antes de que empiece nada.
Empieza por la situación en qué resolvemos, o ve directo al grano. Cuéntanos qué está atascado →